El sexo normal, la cópula simple entre un macho y una hembra humanos, me es sumamente atractivo, de hecho podría pasar el resto de mi vida practicando solamente este tipo de sexo y seguramente sería feliz en alguna medida, aunque sea esta muy exigua, sin embargo ¿por qué conformarse con una sola manzana si el canasto está lleno y las frutas se van a malograr?. Hasta el mas conservador puede aceptar que algunos juegos previos, algún cambio de posiciones, algún tipo de comunicación cariñosa o sensual, algún perfume o algún cuidado especial en la piel podrían también considerarse e de una relación sexual normal, si esto fuera así, entonces podría considerarse que unos cuantos golpes, algunas palabras fuertes, algunos olores particulares (como el del cuero), o algunos efectos particulares en la piel, también serían perfectamente aceptables.
No se trata de sostener que las relaciones sexuales que implican algún grado de violencia o dominio deben ser consideradas normales, eso me tiene sin cuidado, una etiqueta no las hace mas o menos valiosas, de hecho, la normalidad sólo es una referencia estadística (la novela "Soy Leyenda" lo grafica suficientemente), tampoco se trata de sostener su legitimidad, en tanto no se viole derechos de terceros y las relaciones sean sanas (que no haya daños irreversibles y que no se afecte permanentemente la funcionalidad de los órganos), seguras y consensuadas; de lo que se trata es de descubrir las características que las hacen diferentes de las relaciones sexuales normales o relaciones vainilla y las relaciones sexuales que implican algún grado de violencia o dominio como parte del estímulo sexual, o relaciones bdsm (abreviatura que comprende bondage, dominio, sumisión y masoquismo).
Volviendo a la comparación con la comida, las relaciones sexuales en el bdsm para mi son como una opípara comida con abundante carne, vegetales y bebidas, en tanto que las relaciones vainilla son como una frugal comida vegetariana. Se puede vivir siendo vegetariano, tal vez mas saludablemente, tal vez no (no se a probado irrefutablemente que el vegetarianismo sea la mejor forma de vida), pero para algunos como yo, la carne debidamente preparada es un manjar incomparable.
Pero cuales son los ingredientes secretos del bdsm. No pienso dar explicaciones (al menos no aquí) respecto al sadismo o al masoquismo, ya lo explicó suficientemente Anita Phillips en "Una defensa del masoquismo", lo único que diré -si es que algún vainilla lee esto- es que no se requiere ser masoquista para tener una relación bdsm y que las masoquistas no tienen un orgasmo si les cae una maceta en la cabeza, y que a un sádico (o masoquista activo como prefiere llamarlos Anita Phillips) no le causa placer la desgracia ajena (salvo que sea un insano, en cuyo caso no estaría incluido dentro de lo que llamamos bdsm porque no cumple con los requisitos de sano, seguro y consensuado), el dominio , el dolor y el placer son ejercidos o provocados dentro de una relación humana, como parte de una relación sexual aunque sea imaginaria.
Volviendo al punto, ¿cuales son los ingredientes de esta maravilla?. Parece ser que el temor, la espera, la entrega, la indefensión, la afectación, el dolor mismo y la desesperación. Creo que hay algo de razón en esto, pero también creo que amerita un análisis, en realidad no se trata de características nuevas, exclusivas del bdsm sino por el contrario, son características propias del mejor sexo vainilla, pero maximizadas.
Empecemos determinando cuál es el mejor sexo vainilla. No voy a sustentar si una relación sexual sin amor puede ser muy satisfactoria, pues ya se ha discutido suficientemente en el siglo veinte, sin embargo, carece de los ingredientes necesarios para convertirla en plena, me refiero a la confianza, a la entrega, a la disposición al sacrificio y a la vocación de eternidad, luego, se puede asumir que el mejor sexo vainilla es el que se da dentro de una relación de amor. Sin embargo, en el bdsm también hay (y creo que mas frecuentemente) relaciones ocasionales, en las que no interviene el amor, pero incluso en esas circunstancias resultan ser mas satisfactorias porque tienen mas características de amor que el sexo vainilla pasajero.
Analizando los ingredientes mágicos de una relación bdsm empezaremos por el temor, la esclava teme al látigo, teme al castigo que aún no ha recibido pero que recibirá, espera que el castigo no se produzca y teme que sus esperanzas sean inútiles, teme a su torturador. Pero ¿es realmente temor? O mejor dicho, es sólo temor o el temor es el ingrediente subyacente, anexo, casi prescindible de otro sentimiento, ¿no es la certeza el verdadero sentimiento mágico, que incluye al temor y que se esconde tras este?. La certeza, que es un sentimiento que exacerba las pasiones en una relación sexual vainilla, el juego amatorio previo que libera las dudas y va encendiendo las pasiones, la promesa de una próxima relación sexual (la incertidumbre también es excitante pero ello satisface otras necesidades como la de cacería o conquista). En el bdsm es igual, a mayor certeza mayores ansias, que en este caso en particular son contradictorias puesto que por un lado está el deseo de una relación as intensa que lo normal, ante la cual los sentidos no pueden permanecer indiferentes, y por el otro está el temor al dolor, temor propio de nuestra naturaleza animal íntimamente relacionado con nuestro instinto de supervivencia (el cuerpo interpreta que si hay dolor es el anuncio de una afectación de la salud, que a su vez podría ser un anuncio del fin de la vida).
El segundo ingrediente, la espera, saber antes de ir a una cita que esta puede terminar en una sesión amatoria es de por sí excitante, que se puede incrementar mas con la estimulación auditiva, el recordatorio, la promesa, el cortejo confirmatorio, a mayor sea espera mayor excitación con la condición que tal espera no sea tan larga que siembre sospechas respecto a la certeza de que efectivamente se pueda llevar a cabo la relación. En las relaciones bdsm también sucede lo mismo, el anuncio del dolor, del sometimiento que está por venir, de la relación tan abrumadora que ninguno de los sentidos podrá permanecer ajeno, exacerbado por el recordatorio infame "esta noche serás azotada" o algo similar.
La entrega en las relaciones vainilla es una condición para el disfrute, el gozo del macho humano es directamente proporcional al grado de control que ejerce durante la relación (esto puede estar sujeto a discusión pero en todo caso no pretendo sustentarlo en este punto, tal vez mas adelante) y en a hembra es directamente proporcional a su grado de entrega, dos caras de una misma moneda. Sé por mi experiencia que cuando una mujer no se entrega, aunque sea temporalmente o en un grado muy leve, no es posible que tenga un orgasmo. En las relaciones bdsm ocurre lo mismo, la esclava cumple los deseos del amo y el amo sabe que su esclava cumplirá sus deseos, la entrega y el dominio en un grado superlativo que el sexo vainilla apenas puede imaginar.
La indefensión es la misma entrega pero en un grado exacerbado, el grado de entrega es tal que se da incluso a pesar del propio cuerpo, a pesar de la propia voluntad, de tal suerte que la esclava no se resiste al castigo y se presta voluntariamente a el, o sabiendo que su cuerpo, su voluntad, su conciencia e incluso su leal se resistirán (traicionaría al mundo entero por librarse de el dice La Historia de "O"), exige o conciente las ataduras, las cadenas, las inmovilizaciones de mayor o menor grado (en este punto hay que tener en cuenta que la resistencia a ser inmovilizada es también parte del juego amatorio, pues una resistencia real infringiría el sano, seguro y consensuado, con lo cual ya no podría considerarse bdsm).
En cuanto a la afectación, en las relaciones vainilla sanas el encuentro es mas intenso en tanto se haya afectado mas a la otra persona, el orgasmo es la prueba de la afectación, mas de un orgasmo es indicio de una mayor afectación, o un solo orgasmo pero de grado intenso es prueba de una mayor afectación, sin embargo, en este tipo de relación es posible la farsa, los orgasmos fingidos son harto conocidos. En las relaciones bdsm también hay afectación de los sentidos, hay caricias suaves y también otras mas intensas proporcionadas muchas veces con extensiones del cuerpo del amante, adminículos llamados látigos, fustas, etc., ante los cuales no es posible mostrarse indiferentes, los sentidos se ven afectados, la conciencia, el pensamiento, el ser humano en su conjunto centra su atención en el acto, no puede permanecer ajeno o impasible, el fingimiento no es posible, los trallazos no pueden actuarse.
El dolor, que es el ingrediente de la afectación en las relaciones bdsm, no es sino el estímulo de un sentido, el tacto, que en una relación vainilla también se produce pero de un modo mucho mas tenue y pacífico, el dolor que nos transporta a nuestros orígenes y nos hace vencerlos, al instinto de supervivencia..., el dolor que hace aflorar nuestros mas profundos sentimientos, la rebelión, la entrega, el deseo de lucha, el deseo de rendición, la aceptación de los embates de la vida en un solo omento y la final victoria sobre ellos, la caricia que muerde y que revela, la caricia que libera tensiones, frustraciones y derrotas, y de la cual se sale renovado, libre y sobretodo feliz (las caídas post sesión existen pero responden mas al conflicto entre moral y pasión, que a una consecuencia natural de la sesión mixta).
La desesperación, no como estado anímico (sumamente dañino y por lo tanto ajeno a las relaciones bdsm como tales) sino como consecuencia del estímulo irresistible a los sentidos es una situación que se presenta en las relaciones vainilla en contadas ocasiones causante, por ejemplo, de la eyaculación femenina. En el bdsm la estimulación de los sentidos es mucho mas intensa (aunque de la misma naturaleza) como ya lo hemos visto, y puede llegar a serlo tanto que genere sentimientos encontrados, por un lado el deseo irrefrenable de sustraerse a la estimulación y por otro la imposibilidad de hacerlo (por la indefensión), lo cual ocasiona desesperación, sin embargo, en este punto hay que aclarar que la esclava sabe de antemano que va a llegar a un grado de desesperación pero no quiere sustraerse a el, y es por eso que pide o conciente que se le ponga en un grado de indefensión, si no se tuviera conciencia de la desesperación que acaecerá en un futuro cercano y si la indefensión hubiera sido ocasionada en contra del consentimiento de la esclava (es estos casos el consentimiento no debe darse necesariamente en le momento mismo del acto pues le quita naturalidad, puede incluso darse horas o días antes) estaríamos ante prácticas no consensuadas y por lo tanto ajenas al bdsm.